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Cómo superar un bloqueo mientras escribes

Llevas semanas, meses, sumergido en la escritura de tu libro. El tono es el adecuado, los capítulos avanzan y la meta está cada vez más cerca. Todo apunta a que podrás cumplir con los plazos que te habías fijado, que publicarás en una gran editorial y alcanzarás el éxito, y de repente… ¡El vacío! Las ideas acaban de esfumarse como si fuese una maldición, pierdes el rumbo del discurso, el desarrollo de tus personajes se interrumpe, el ritmo se ralentiza… ¿Qué ha sucedido? Que te has bloqueado.

1. Definiendo el problema

Tu prosa se ha vuelto vulgar, no albergas ni un hueso creativo en tu cuerpo y deseas arrojar la toalla. ¿Qué te está ocurriendo?

Se llama «bloqueo del escritor» al proceso mediante el cual un autor no es capaz de producir un nuevo trabajo o experimenta una desaceleración creativa. O lo que es lo mismo, el bloqueo del escritor se produce cuando un autor no puede escribir en absoluto, cuando trabaja a un ritmo mucho más lento de lo habitual o cuando le resulta difícil y agotador escribir. Este estancamiento no es el resultado de una falta de compromiso o de escasez de habilidades. La condición varía desde la dificultad para proponer ideas originales hasta la imposibilidad de producir una obra durante años.

El bloqueo del escritor no se mide únicamente en función del tiempo sin escribir, sino también por el paso del tiempo sin productividad en tareas relacionadas con la escritura. Y mientras ocurre, es muy probable que escaseen las tramas, que los diálogos no fluyan o que las escenas resulten inverosímiles, pero también que el autor se sienta incapacitado incluso para investigar.

Dicho bloqueo no entiende de nombres ni de trayectorias, y de hecho, a través de la historia, lo han sufrido profesionales que alcanzaron el reconocimiento mundial, como F. Scott Fitzgerald («El gran Gatsby») o Herman Melville («Moby-Dick»). Este último se llevó años sin escribir tras publicar su famosa novela. Por esta razón no debemos concederle más importancia de la que merece, y en lugar de eso, trabajar para superarlo.

Claro que no resulta fácil enfrentarse a una interrupción creativa mientras escribimos, pues, en ocasiones, esta surge de manera repentina y no depende de nadie en concreto; si bien, antes de hundir nuestra autoestima y agotar nuestra creatividad a base de esfuerzos estériles, se aconseja despejar la mente, liberarse del estrés, y mirar hacia adelante.

2. ¿Por qué se bloquean los escritores?

Existen muchas potenciales razones para que un escritor se bloquee. En las siguientes líneas expondremos algunas de las más comunes y proporcionaremos soluciones para hacerles frente.

1. INTENTAR ABARCARLO TODO: Escribir y corregir al mismo tiempo no es una buena opción a la hora alumbrar un texto literario. Repasar una y otra vez un texto al objeto de hallar errores, frases reiterativas, diálogos mal desarrollados o personajes planos, mientras buscamos la inspiración para continuar con la trama, es una fórmula terrible. En lugar de eso, es preferible concentrar todos los esfuerzos en una única cuestión, pues abarcar varios asuntos simultáneamente no suele dar buenos resultados.

2. LAS COMPARACIONES SON ODIOSAS: Si algo no debes hacer es compararte con otros, ya sean escritores de culto o autores que comienzan, Cada uno posee una estrategia diferente para diseñar su obra, dar vida a unos personajes o crear un ambiente adecuado al conflicto que pretende exponer. Inspirarse en los grandes no es malo, si bien no debes llegar al extremo de obsesionarte con emular a tus escritores favoritos o aquellos que ha logrado alcanzar el éxito, pues cada artista es único e irrepetible (esta fórmula es válida tanto para la literatura como para la música, la danza o el cine). Por el contrario, resulta más gratificante hallar tu propia voz y utilizarla sin complejos.

3. OBSESIONADO CON UN TEMA: Intenta no insistir en los temas que se te resisten ni desarrollar un argumento para el que no ves salida. La mayoría de las veces, obsesionarse con algo que se enquista o que no avanza por más que uno se esfuerza es un completo error. Es mucho mejor tratar de hallar otra salida, reinventarse y explorar nuevos cauces. Y si has iniciado un proyecto y compruebas que, por más tesón que le pones, este no cubre tus expectativas, tal vez debas plantearte dejarlo o cambiar de fórmula hasta dar con el camino correcto. En ese sentido, tú marcas el rumbo.

4. DEMASIADAS EXPECTATIVAS: Muchos escritores se lanzan a la aventura de escribir movidos por el deseo de triunfar o, como poco, de cumplir las expectativas de sus potenciales lectores. Esto es un arma de doble filo, pues por un lado motiva y por otro eleva el listón hasta unos límites difíciles de alcanzar. La mejor solución es escribir sobre lo que te gusta. No trates de imitar a otros autores ni explorar géneros que no se ajustan a tu estilo o personalidad con tal de agradar o perseguir unas hipotéticas cifras de ventas. Las mejores obras son aquellas que salen del corazón, y eso el lector lo percibe de inmediato.

5. AMBIENTE NEGATIVO: Escribir un libro esuna carrera de fondo en la que la inteligencia prima sobre el músculo. Y al igual que ocurre en otras facetas de la vida,hallarás muchos obstáculos antes de cruzar la meta soñada. Para lograr el objetivo resulta fundamental que confíes en tus propias capacidades creativas y visualices la obra de tus sueños; y por supuesto que hagas oídos sordos a las críticas y apartes de tu mente la negatividad.

6. PLAZOS ESTRECHOS: El agobio o la ansiedad por tener límites de entrega son los peores enemigos de la escritura. Y es que publicar una obra no es una tarea sencilla y obedece a unos plazos que no son precisamente cortos. Para abordar la empresa con éxito es preferible escribir poco y a lo largo de un año que intentar abarcar mucho en pocos meses. En consecuencia, lo mejor es que escribas todo lo que sea posible, pero sin poner el listón demasiado alto. Y es que a veces, un nivel de exigencia extremo puede resultar contraproducente. El proceso de escritura debe ser algo placentero, no convertirse en una obligación ni en un trauma.

7. AGOTAMIENTO MENTAL Los seres humanos no somos máquinas, y por tanto no estamos capacitados para funcionar a plena capacidad todo el tiempo. Ya sea durante el entrenamiento para una maratón, liderando un proyecto empresarial o escribiendo un libro, es posible que nuestras energías se agoten a causa del esfuerzo empleado. Si detectas un bloqueo creativo, lo primero es no castigarte por ello. Tu cuerpo y tu mente necesitan alternar períodos de actividad con períodos de descanso y recuperación. Asimismo, en ocasiones resulta positivo dejar reposar el proyecto un tiempo. En lugar de obsesionarte, relájate, recarga tus baterías y disfruta de las cosas que más te gustan. Pasados unos días o unas semanas, recuperarás las ganas de escribir y solucionarás tus problemas.

8. LA TEMIDA DESMOTIVACIÓN: Muchas veces el bloqueo del escritor surge porque el libro en el que se halla inmerso atraviesa una fase que no le motiva. No todas las obras cuentan con capítulos estimulantes, pero de un modo u otro hemos de ser capaces de superarlos para alcanzar la meta. Una buena solución ante este problema es cambiar de tercio, apartarse del proyecto en cuestión y dedicarse a otra cosa. Pero también existe la posibilidad de seguir escribiendo sobre otro asunto distinto. Por ejemplo, si te encuentras enfrascado en una novela y esta no avanza, prueba a escribir poesía. Si en cambio estás atrapado en un ensayo al que no le ves la salida, intenta esbozar un relato. En ningún caso se trata de escribir otro libro, sino de despejar la mente y, a través del cambio de género, no perder el hábito de escritura.

3. Consejos para vencer el bloqueo al escribir

Llegados a este punto aquí, toca exponer las posibles soluciones al problema del bloqueo, algo que no siempre es fácil de superar y que requiere de muchas horas en vela.

3.1. Tómate un respiro

Evita seguir pensando en la obra durante un tiempo y busca formas de despejar la mente para que, cuando regreses al escritorio, las ideas fluyan con mayor naturalidad. Este es quizás el consejo más importante a la hora de vencer un bloqueo de escritura. En ocasiones, nuestro día a día puede convertirse en una fuente de inspiración para la creación o el desarrollo de tramas originales y novedosas. Y es que detrás de un simple acto doméstico puede esconderse una historia que merece ser contada. Si ves que una idea no fluye, no insistas; muy al contrario, dedícate a solucionar otro problema, pues si te obsesionas con ella, puedes caer nuevamente en el bloqueo.

3.2. Date un paseo

Superar el bloqueo del escritor no es una tarea sencilla, especialmente si no salimos de casa durante un tiempo prolongado. De ahí que, para que el cerebro se relaje físicamente y sea accesible de nuevo, se recomienda aparcar la tarea y lanzarle a la calle. Podemos comenzar por dar un paseo, correr o tendernos sobre la hierba de un parque. Si vemos que no funciona, tal vez sea necesario ampliarlo uno o varios días.

3.3. Pon una película

En ocasiones, hay que desengancharse por completo del trabajo para reponer fuerzas y volver a cogerlo con ganas. En este sentido, ver la televisión o disfrutar de una película es un buen método para refrescar la mente y conseguir que las ideas vuelvan a fluir. Asimismo esto te servirá para descubrir nuevos cauces narrativos, pudiendo coger ideas para plasmarlas posteriormente en tu libro. No se trata de copiar el material de otros, sino de utilizar los mecanismos cinematográficos para inspirarte.

3.4. Escribe para ti

Una dosis de redacción, sin seguir parámetros de ningún tipo, puede resultar muy positiva. Y es que cuando sentimos que la fórmula es inadecuada o que el mensaje no fluye como deseamos, lo mejor es aparcar el problema y pasar a otra cosa, y una opción muy recomendable es escribir de algo diferente, en cualquier cosa que se te venga a la cabeza. Si lo haces, es muy probable que la inspiración acuda a tu cabeza y te permita continuar con tu proyecto.

3.5. Aléjate durante un tiempo

De nada sirve obstinarse en un proyecto si vemos que este no avanza y nos causa angustia y desazón. Si un paseo por el parque, la visualización de una película o una jornada de compras no consiguen despejarte, quizás lo mejor sea aparcar el libro «sine die» (es decir, sin fecha concreta de regreso). Esto no quiere decir que no vuelvas a retomarlo, sino que cuando lo hagas estés realmente motivado y no te suponga una carga.

3.6. Vuelve sobre tus pasos

En ocasiones, la causa del bloqueo se encuentra en una mala planificación de la primera fase, la de la investigación, que incluye investigar acerca del tema sobre el que vas a escribir, diseñar un esquema previo, definir los capítulos, etc. Y es que no son pocos los autores que se lanzan a la aventura de escribir sin estar preparado. Para no pasar por el proceso de superar un bloqueo creativo resulta imprescindible saber hacia dónde vamos, pero también de dónde venimos. Por ello siempre es recomendable documentarse ampliamente antes de comenzar con el proceso de escritura; de este modo, además de sentirnos más seguros a la hora de abordar el tema en cuestión, lograremos que el escenario o los personajes que construyamos se visualicen con total credibilidad.

3.7. Inspírate leyendo

En ocasiones resulta práctico aparcar el trabajo en el que estamos inmersos y buscar la respuesta que necesitamos conectando con otras narraciones que de algún modo, se vinculen con tu proyecto y que, a su vez, puedan proporcionarte nuevas ideas. O lo que es lo mismo, si estás escribiendo una novela histórica con Velázquez como protagonista, tal vez sea interesante, además de consultar biografías e indagar en el contexto de la época, leer otros libros de ficción donde aparezca retratada su figura. Esto quizás te ayude a enfocar al personaje desde otra perspectiva o descubrir facetas de él en las que no habías reparado. En consecuencia, leer sobre el tema en el que estás trabajando te ayudará a superar un bloqueo de escritura pero también ampliará tus horizontes creativos.

3.7. Escucha opiniones ajenas

Al reducir la audiencia a una única persona (en este caso el propio escritor) se limita notablemente la visión de conjunto. Esto no solo impide avanzar en el trabajo, sino que evita considerar otros puntos de vista que podrían resultar útiles. Si algo bueno tiene Internet es que te permite conectar con multitud de personas en cualquier lugar y a cualquier hora, lo cual es muy práctico a la hora de interactuar e incluso aprender de otros. Lee a otros autores, déjate aconsejar y hazle las preguntas que sean necesarias. Y si ves que se prestan a ello, envíales parte de tu trabajo para que te den su opinión.

3.9. Acude a la fuente que te inspiró

Piensa en aquello que te estimuló para desarrollar un acontecimiento y no otro. Trata de comprender por qué tu personaje se comporta de esa manera revisando su origen. Regresa al origen del conflicto para tratar de entender sus causas. Las mejores ideas surgen en las situaciones más insospechadas, desde una experiencia personal a una simple anécdota, pasando por un acontecimiento que nos marcó. Por esta razón, muchas veces, el mejor modo de enfrentarse a un bloqueo creativo es acudir a la fuente primigenia, a la idea que te inspiró, y desde ahí, volver a recorrer el camino para tratar de hallar la solución a tu problema.

3.10. Crea mapas mentales

Una buena fórmula para aclararte las ideas es realizar un mapa o borrador donde expongas las claves principales de tu proyecto. Este debe incluir necesariamente el origen del conflicto dramático, el desarrollo del mismo y la meta que los protagonistas deben alcanzar. En suma, el itinerario a seguir durante el proceso de escritura. Asimismo debes definir quiénes son los personajes, en qué tramas deberán desenvolverse, las posibles vueltas de tuercas del guion, etc. Definido este asunto, toca desarrollar los conflictos, revisando las cuestiones que consideres insustanciales o demasiado complejas, y sobre todo aquello que pueda confundir al lector y alejarlo de la historia. Lo importante es tener una idea global del inicio y el final del trabajo, la cual debe ir acompañada de aquellos elementos de la historia que consideres indispensables.

3.11. Cambia de táctica

Si ves que una escena se te atraganta, déjala descansar por un tiempo y ponte a trabajar en otro asunto. Un libro requiere de mucho esfuerzo, y no merece la pena gastar energía gratuitamente. Probablemente, si ocupamos la mente en desarrollar otras tramas, esbozar nuevos personajes o diseñar estrategias distintas, terminaremos por hallar la solución para aquello que se nos resistía. Como ya hemos mencionado anteriormente, el proceso de escritura es una carrera de fondo, y a veces es preferible cambiar de táctica para no agotarnos antes de tiempo; de lo contrario resultará complicado llegar a la meta.

3.12. No te rindas

«Zamora no se tomó en una hora», reza el dicho popular. Esto quiere decir que las cosas importantes no se consiguen fácilmente o de un día para otro. Es necesario esforzarse, seguir unas pautas, caerse y volverse a levantar. Escribir un libro no es una tarea sencilla, y es probable que, además de los bloqueos creativos, debas enfrentarte a otros muchos problemas. Pero si eres constante, posees capacidad de sacrificio y crees en tu proyecto, harás realidad tu sueño. Por eso nuestro último consejo es que, por más obstáculos que se te presenten, no te rindas. El éxito te espera a la vuelta de la esquina.

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